31.5.07

Fotos

Esto podría ser el resumen de un día en Barcelona







cocorosie , hairnet paradise

26.5.07

Gargamel

23.5.07

21.5.07

Mark ( Vienna)

Un domingo cualquiera, como el de ayer, cos su paseo por la playa de la Barceloneta, comida con Li y Marcela en un rico restaurante, con vuelta a casa charlando y riéndonos de cualquier bobada.
Un domingo cualquiera, con partido del Barça que me obliga a bajar al bar a verlo. Ahí estaba yo, llegando al Jamaica Café donde cada domingo pasan el partido y los culés nos reunimos a verlo. El camarero me saludó como de costumbre, me dijo si quería caña o mediana. Mediana, claro.

Miré si había algún sitio libre para sentarme y estaba todo ocupado, únicamente en primera fila, un viejecito sentado solo en una mesa, tomando un café solo. Me acerqué y le dije si podía sentarme con él. El viejecito me hizo repetir la pregunta otra vez poniéndose la mano en la oreja como parabólica.
Al parecer no me entendió, porque empezó a hablar de cosas que yo no podía entender, señalaba hacia la puerta de salida y seguía hablando con voz débil y gastada.
Desistí de mi intento y me senté al fondo del bar donde prácticamente no veia la pantalla. A los 5 minutos el viejecito se levantó con el bastón y se fue por la puerta del bar con muchas dificultades. El camarero me dijo:
-muchacho, siéntate ahí si quieres!

Agarré mi cerveza y me senté feliz en primera fila. Al minuto volvió el viejecito a entrar por la puerta, se sentó a mi lado y vió el partido a través de sus ojos minísculos que se esncondían detrás de unas gafas enormes. El Barça iba golenado al Atlético de Madrid, hasta el 6-0. Cuando marcaba algún jugador el viejecito se giraba y me preguntaba qué había pasado, que quien había marcado. Yo le narraba la jugada y él se ponía feliz.
Minuto 90, el partido acaba felizmente, el viejecito se despidió de mí levantándose y saliendo por la puerta. Yo me puse mi jersey y me disponía a ir hacia mi casa cuando vi que el viejecito me llamaba desde la calle. Me acerqué.

-Dónde estoy? Qué calle es esta?
Apenas tenía fuerzas de mantenerse en pie. Le dije que estaba en la calle Torrent de l'Olla. Mi miró extrañado.
-Torrent de l'Olla?? Pero si yo voy a Paseo de Gracia con Rosellón- me decía en su catalán travado.
Le indiqué como debía llegar, le dije que no estaba tan lejos, pero el señor parecía asustado y deshubicado.
Se agarró a mi brazo y caminó pasito a pasito. Lo fui acompañando hacia su casa, no muy lejos de la nuestra.

-Me llamo Mark, cuantos años crees que tengo?
Le dije que apenas aparentaba 80, me dijo que no...85, no, 90, tampoco...
97 me dijo.
-Mi mujer murió hace 6 años, mis hijos también murieron.
-Vaya, y de dónde es usted?
Me contó que no era ni siquiera español, que era de Vienna, Austria. También me contó que sus papás fueron asesinados por los Nazis, él tuvo que huir y que acabó en Barcelona.
-Soy judío. Sonrió.
De repente me acontraba hablando con un pedazo de la historia viva de la 2a Guerra Mundial.

Me contó que trabajó muchos años ayudando personas con transtornos de inferiorida, que havbía estudiado Psico-Análisis
-Como Freud- le dije. Paso a paso me acercaba más y más a ese hombre. Poco a poco se estaba ganando mi admiración y respeto.

Mark se interesó por lo que yo estaba haciendo, le gustó mi trabajo y me preguntó si me gustaba jugar al ajedrez. Claro!
-Yo tengo un trofeo en casa de un campeonato que gané en 19... quién sabe cuando lo ganó. Llegamos al portal de su casa, me estrechó la mano con más fuerza de la que pensaba que tendría. Me dijo que cuando quisiera visitarle que viniera. Que jugaríamos una pertida de ajedrez.

Un domingo cualquiera hice un amigo de 97 años exiliado del holocausto nazi. Un domingo cualquiera conocí a Mark, un hombre delicado, amable, débil, inteligente e interesante.



Esta foto está tomada en Vienna durante la represión Nazi y en el letrero pone algo así como Alemanes, no compreis nada de los judíos!

Es mi pequeño homenaje a Mark

19.5.07

Tomates y albahaca




De regreso de mi viaje espacial me traje una tomatera y un par de planticas de albahaca italiana para redondear la fiesta de plantas aromáticas que hay en el balcón de la casa.
Hierbabuena, Menta chocolatera, Romero ( que en paz descanse), Albahaca y la niña bonita, la nueva reina del edificio, la Tomatera, que en un par de semanas nos regalará tomates frescos y naturales, no como esos de cámara que son duros y sin sabor.





Esta es la menta chocolatera, huele como a chicle de clorofila



Y esta es la hierbabuena a la que a veces le pido prestadas algunas hojas para hacer infusiones


La señora albahaca que desde que llegó no hemos parado de cocinarla con pastas.





Y por fin la linda Tomatera

Moncho en el Tayrona






El perro dormía plácidamente en la arena caribeña que el parque Tayrona le ofrecía como felpudo. En su rincón, cubierto por la sombra de alguna palmera silenciosa, el perro soñaba que podía hablar y contarnos a todos lo que se siente siendo un perro.
En su sueño estaba sentado en una mesa, fumando un cigarrillo, comiendo arepas con queso y conversando con los más populachos mozos de la zona sobre técnicas de pesca caninas. Se sentía feliz por no tener que estar sentado a los pies de la mesa, rogando un pedazo de comida. Ahora era él el dueño de ese cigarrillo y de esa arepa que navegaba hacia su boquita babeante de nuevo. Moncho no había podido sentirse mejor en toda su vida, Moncho era ahora el mandamás y todos en la mesa le admiraban y rendían su máximo respeto.
-Si os quedáis quietos en el agua los peces confiarán que nada malo les puede pasar, entonces cuando se acerquen y naden entre vuestras patas, zas! lanzáis un bocado veloz y listo. Tenéis que ir con cuidado de que no se os meta agua por el hocico.
Los muchachos anotaban sus indicaciones y muchos otros se fueron corriendo a probar suerte con los pargos que se habáin acercado a la costa.
Una linda mujer seguía trayendo a Moncho arepas con queso y le encendía los cigarrillos, uno tras otro, uno tras otro, uno tras otro...
Una niña revoltosa despertó al perro de su magnífico sueño, al cual despidió con un largo bostezo canino. La niña le estiraba la cola, le daba palmazos en el lomo y gritaba punzante en sus oidos. La sombra de la palmera lo seguía cubriendo amigablemente del calor caribeño del mediodía, pero esa niña le amargó el sueño de ser un perro respetado por todos. Ahora volvía a ser un simple animal de compañía. La niña se alejó con los papás, cuando de repente un coco maduro cayó lastimosa e irremediablemente sobre la cabeza del perro.
Nunca más volvió a despertar bajo la sombra de la palmera, ni nunca más sería un simple can en el Tayrona, ahora Moncho, se convirtió, para el resto de la eternidad, en el perro conversador y dicharachero que todos admiraban. Moncho viviría sentado en esa mesa, fumando tantos cigarrillos como quisiera, explicando tantas historias como le fueran recordadas y comiendo arepas de queso sin que nadie, ni nada le fuera despertar.

3.5.07

Gente robada




A veces cuando paseo con la cámara me gusta robar rostros, robar expresiones que pertenecen a personas sin que se den cuenta. Captar una mirada de alegría, un gesto de interés, de ternura, de indiferencia, cansancio. Palabras que se leen en la cara sin estar escritas. Es algo incosnciente y son los mensajes que transmitimos a los demás de como nos sentimos.
En cuanto la persona ve la cámara se pierde ese punto de mágia, porque el objetivo incomoda, pero a modo de voyeur voy tirando fotos. Me explicó un profesor que un fotógrafo conocido bajó al metro, cada mañana durante un tiempo, con una cámara de fotos escondida en un especie de estuche y retrató las caras de aquellas personas que cogían el metro a la misma hora cada día.
Robar rostros, de ancianos, que son los que más dicen con sus gestos. Son como niños, pero con las arrugas que el tiempo les ha dado para expresar mejor.



Siempre he deseado saber que demonios estaría mirando el señor y la señora de abajo que miraban hacia arriba y porque lo hacían con esa cara. Suelen ser fotos inmediatas que o tienes la cámara en mano o perderás para siempre