19.2.07

Costa







Puedo recomendar a los que adoren el caos, la tranquilidad y el calor que viajen a la costa caribeña de Colombia.
El caos sale de las carreteras y se mete hasta el fondo del estómago cuando uno viaja en bus por Barranquilla y éste se mete en contravía para adelantar un atasco.
La tranquilidad se palpa en el obrero que dormía a media tarde dentro de su carretilla de cemento, por suerte vacía, en la carretera de Montería a Lorica debajo de un árbol junto a un burro.
Y el calor uno lo nota desde que abre los ojos por la mañana, hasta que los vuelve a abrir a la siguiente mañana.

La primera fotografía es del castillo de san Felipe en Cartagena de Indias y el feroz guardian del castillo, un español agerrido de cuyo nombre no quiero acordarme, era manco, cojo y ciego de un ojo. Nunca nadie consiguió entrar en el castillo gracias a este personaje.


La segunda fotografía es del carnaval de barranquilla en el que todo queda bañado en harina y agua. Buenas comparsas, mucha música y demasiado ron.


Por último la Catedral de Lorica, pueblo cordobés en el que la temperatura no desciende de los 30 grados hasta las 9 de la noche. Es el pueblo con más motos por habitante de todo colombia, la gente no camina, va en moto, literalmente.